Cada día el mundo de los negocios es más duro a causa de la competencia global, con ritmos acelerados y un crecimiento de la dependencia tecnológica. Existen muchos recursos para ayudar a los empresarios a conseguir mejores resultados pero, sin duda, el libro que todos recomiendan es El Arte de la Guerra de SunTzu.

Este manual oriental es una brillante guía estratégica que ha demostrado ser muy eficaz en diferentes entornos competitivos, además, se dice que inspiró a cientos de figuras históricas como Maquiavelo o Napoleón. Según http://modoeficaz.com, muchos estrategas de negocios han basado sus conocimientos en la obra de SunTzu para ganar ventaja en el mercado e implementar estrategias de liderazgo.

Estas son cinco lecciones que podemos aprender del Arte de la Guerra y que, sin duda, pueden ayudarnos en nuestros negocios.

Utiliza la velocidad para sobrepasar a tu competidor

"La rapidez es la esencia de la guerra”

El ritmo de los negocios es veloz e imparable. Los cambios que enfrenta una empresa, ya sean tecnológicos, políticos o económicos, son cada vez más frecuentes Y si como empresa no podemos adaptarnos rápidamente estos cambios no sobreviviremos al mercado, sin embargo hacer cambios de manera rápida no significa hacerlo de manera precipitada, por lo tanto, debemos ser capaces de adelantarnos a los cambios, ser visionarios y valorar distintas posibilidades antes de que ocurran.

Conócete a ti mismo

"Se dice que si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”

Para SunTzu, estudiar la situación interna del ejército de manera previa a la batalla era esencial. Conocer las fortalezas y debilidades de tu equipo o empresa es tan importante como conocer el de la competencia. Una vez descubras cuáles son tus puntos fuertes, podrás utilizarlos a tu favor para obtener resultados beneficiosos, así como prepararte para defenderte o disminuir el efecto de tus puntos débiles.

Sé creativo en tus estrategias

"La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir los problemas en ventajas.”

No hay un manual mágico que te ayude a solucionar los problemas únicos de tu empresa. A pesar de que pueden guiarte en el camino, cada negocio es un mundo y deben buscarse soluciones adaptadas a cada caso particular. Pero, no siempre se tienen recursos o tiempo para ello.

Se debe ser creativo en la resolución de problemas y creación de estrategias. Conseguir darle la vuelta a los problemas para aprovechar y sacar beneficio es un reto, pero que nos aportará numerosas ventajas. En esta fase es imprescindible la figura de un líder fuerte que sepa guiar y delegar en su equipo para que conjuntamente se encuentren las soluciones idóneas.

Mantente alerta a los cambios

"La norma general de las operaciones militares consiste en no contar con que el enemigo no acuda, sino confiar en tener los medios de enfrentarte a él; no contar con que el adversario no ataque, sino confiar en poseer lo que no puede ser atacado.”

En los negocios nunca tenemos que confiarnos. El estado debe ser de alerta constante, atento a los cambios del entorno, de la empresa y de la competencia. Una vez tenidos en cuenta todos estos detalles, se deben desarrollar planes de acción para situaciones hipotéticas.

Sé un buen líder

"La autoridad es una cuestión de inteligencia, honradez, humanidad, valor y severidad.”

En todo este proceso que comentamos, y en la batalla que nos explica El Arte de la Guerra, la figura del líder es esencial. Todo equipo necesita una figura a la que seguir, que les proporcione las guías para actuar. Para ello, el líder debe crear una atmósfera de confianza mutua, de sinceridad a la vez que hace respetar su autoridad.

Si un equipo confía en su líder y sigue sus instrucciones, la batalla estará prácticamente ganada. El líder no es aquel que manda e impone el miedo a su equipo, sino una persona que sabe escuchar y busca siempre soluciones que beneficien a todo el grupo y a la empresa. Para SunTzu, no sólo la inteligencia era importante para liderar un equipo, sino también el carácter. La gestión de equipos es imprescindible para conseguir que una empresa alcance su máximo de productividad y esta es responsabilidad del líder.